Líder indígena

Rosa Elena Amaguaña Alba

1909-2009

Pesillo-Pichincha

A principios de siglo, en los verdes páramos de Pesillo, vivía una niña de espíritu sensible y luchador, su nombre era Rosa Elena. Ese espíritu, que la acompañó toda su vida, la convirtió en una de las líderes indígenas más importantes de la historia del Ecuador.

Tránsito creció junto a sus padres, Vicente y Mercedes, quienes trabajan de sol a sol para los terratenientes, recibiendo maltratos y sin más derechos que el uso de un terreno pequeñito en el que podían sembrar sus alimentos. Esos pedacitos de tierra se llamaban huasipungos. Aunque era muy niña, Rosa sabía que la forma en la que los trataban era injusta y que debía existir una manera para pelear por lo que se merecían.

Era muy inteligente y asistía a la escuela, pero al poco tiempo tuvo que dejarla y empezar a trabajar para ayudar a sus padres. Eso la entristeció, a pesar de que hasta su maestra la trataba mal porque no hablaba tan bien el español, pues su lengua materna era el kichwa. Así pasaron algunos años hasta que se casó con un hombre mayor, violento y alcohólico. Cansada de él y de sentir otra injustica en su vida, decidió separarse y se marchó junto a sus hijos. Entonces decidió que para conseguir un cambio, ella misma debía involucrarse en la lucha social.

Durante los años treinta, Tránsito, junto con sus hijos, otros líderes indígenas y campesinos, caminaba con frecuencia incluso dos días hasta la ciudad de Quito para exigir el derecho a la tierra, al pago digno por el trabajo y el acceso a la educación de los indígenas. Fueron 26 marchas a la capital en busca de la igualdad social para su comunidad, en una de ellas conoció a la increíble dirigente Dolores Cacuango, quien se convirtió en su gran amiga.

También participó con mucha valentía en la primera huelga agrícola de Olmedo para reclamar justicia contra los dueños de las tierras que los explotaban, pero como pasa algunas veces con las causas justas, esto provocó que muchos de los líderes fueran a la cárcel y que los poderosos destruyeran sus humildes casas. El atropello a los derechos de los protestantes fue tan fuerte que Tránsito no tuvo más remedio que dejar a sus hijos al cuidado de su abuela y vivir mucho tiempo escondida.

Pasaron más de diez años hasta que Tránsito pudo juntarse con sus amigos y compañeros de lucha: Nela Martínez, Jesús Gualavisí, Ricardo Paredes y Dolores Cacuango y con ellos fundar la Federación Ecuatoriana de Indios. Como ejemplo de que la unión hace la fuerza, en 1946 consiguieron que parte de las tierras se otorguen a los trabajadores y que el estado brinde atención a las mujeres indígenas. Otra cosa increíble que logró con su amiga Dolores fue crear las primeras escuelas campesinas bilingües (kichwa-español)  ¡Al fin los niños y niñas podían gozar de la educación! ¡Y en su propia lengua!

En 1962, Rosa Elena representó a los indígenas del Ecuador en la Unión Soviética y en Cuba, pero, cuando regresó, la arrestaron injustamente. Ella permaneció cuatro meses en la cárcel y, cuando salió, se enteró de que sus padres y dos de sus hijos habían fallecido.

A pesar del dolor, esta valerosa mujer nunca abandonó su lucha a favor de los campesinos e indígenas, quienes la llamaban Mama Tránsito en honor a su pasión y lucha por la libertad y la igualdad.

Ilustración:  Tsunki Escandón

Edición y estilo:  Camila Corral Escudero

Fuentes:

Biblioteca General. (s.f.). Tránsito Amaguaña.Obtenido de Biblioteca General: https://www.marxists.org/espanol/amaguana/index.htm
Ruiza, M., Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Tránsito Amaguaña. Obtenido de Biografías y vidas: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/amaguana.htm